Mi opinión frente a los paros.
Entiendo la problemática que hoy padecen varios sectores de la economía colombiana, y el derecho que les asiste a ser escuchados y a que se planteen soluciones que les permitan seguir produciendo con unos márgenes dignos de ganancia, sin menoscabo de sus esfuerzos e inversión, no obstante repruebo cualquier actitud hostil y provocativa, que produzca efectos violentos.
Los bloqueos en las carreteras impidiendo la libre movilidad (que es un derecho fundamental) engendra violencia, no pueden como escuche de un productor lechero de Buga, forzar a la gente a hacerse participe del paro por las buenas o por las malas (privándoles de su sustento o de su movilidad).
La tensión que se presenta en los susodichos bloqueos son siempre ollas a presión listas a explotar, que ante la menor provocación genera en hechos de sangre de parte y parte; han posteado las "innumerables" escenas de ataque a los campesinos en Boyaca, pero no los buses pinchados a la fuerza y atravesados en las vías por los manifestantes o en el peor de los casos los mismos buses incinerados porque su conductor se negó a participar de la protesta, (prejuzgados sin tener en cuenta que muchas veces ese vehículo no pertenece a un gran empresario del transporte, como se cree para ese mal proceder, sino que es el sustento de una familia de la cual su cabeza se deslomo 20 o más años para poder tenerlo y es todo su patrimonio, perdido en minutos), protestantes apostados en las colinas cercanas a las vías apedreando los vehiculos que osan transitar por las vías bloqueadas, o lo que para muchos podría ser jocoso, pero para mi es el regreso a la barbarie, de "lavar" con leche (que muchos niños del mismo campo anhelarían tener para teñir de blanco la aguadepanela de todos días) los automóviles de aquellos que probablemente se atreven a transitar por los sitios de bloqueos no por deporte sino por mera necesidad, pues su sustento depende de poder llegar a otro sitio y cumplir su deber laboral.
Me juzgaran, pero tengo argumentos para no hacerme parte de algún bando en conflicto, pues lo que tengo y lo que soy no es porque me he sentado esperando de otros soluciones, me he esforzado tanto como puedo, y he entendido cada adversidad como una oportunidad, he reconocido que lo que soy, lo que tengo Dios en su benevolencia me lo ha concedido.
He puesto mi confianza en Dios y he seguido su palabra de esforzarme y ser valiente, sin temor ni desmayo pues Él es mi proveedor.
Esta crisis que hoy vive mi Colombia es simplemente la consecuencia de darle la espalda a Dios, y por consiguiente fuimos entregados a nuestros egoístas deseos y a nuestros desvaríos, el día que decidimos que los destinos de este país no serían sometidos a la voluntad de Dios, simplemente dejamos el país al garete, al albedrío de unos pocos: insensatos y mezquinos.
La palabra de Dios es clara, si nos volvemos a Él el se volverá a nosotros, por tanto pido justamente a Él que nos ayude a volver en sí, a fin de poder ver un mejor futuro para nuestros hijos, ese futuro que no depende de decisiones de hombres sino del designio divino, pues muchos se atreven hoy a argumentar que sus demandas están fundadas en un mejor porvenir, escondiendo oscuros intereses propios, presentes y viles.
La palabra de Dios es clara, si nos volvemos a Él el se volverá a nosotros, por tanto pido justamente a Él que nos ayude a volver en sí, a fin de poder ver un mejor futuro para nuestros hijos, ese futuro que no depende de decisiones de hombres sino del designio divino, pues muchos se atreven hoy a argumentar que sus demandas están fundadas en un mejor porvenir, escondiendo oscuros intereses propios, presentes y viles.
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