Me impacto un correo que recibí hoy de Philip Yancey que se titula “dos palabras que desarman” (texto que compartiré al finalizar) pues su temática me confronto acerca de como defendemos los cristianos nuestra fe.
Somos dados a defender con fuerza de argumentos aquello sobre lo que creemos, y hemos visto a lo largo de la historia como muchos llamados “cristianos” tomaron las armas para defender sus creencias, y aun hoy vemos como la religión en muchos casos es la causa de los conflictos modernos.
En la primera epístola de Pedro en el capitulo tercero, el versículo quince el apóstol habla de estar preparados para presentar defensa ante todo el que nos demande razón de la esperanza que hay en nosotros, y literalizamos las palabras, somos contundentes y feroces en defender nuestras creencias y plantar cara a cualquiera que ose ofender nuestra fe, pero… efectivamente existe un pero, un condicionamiento y lo podemos ver en el mismo texto bíblico
“estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (negrilla y cursiva son míos).
Se nos demanda presentar defensa pero con una actitud humilde y respetuosa, pero yo me atrevería a ir mas allá y no como una opinión personal sino dirigiéndome a la misma palabra y específicamente a una enseñanza de nuestro Señor Jesús:
Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. 43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; Mateo 5.39-44
Jesucristo no fue ambiguo, fue concreto y directo, no tenemos que defendernos, no podemos tomar como Pedro la espada y comenzar a cortar orejas (podemos ver por lo escrito por el en su primera epístola que entendió el mensaje), simplemente no es nuestro trabajo, nuestra posición debe ser firme pero revestida de amor y como dueños de tan grande verdad no estamos obligados a imponerla a otros sino a revelarla y el camino de esa revelación es el amor, Jesucristo mismo lo demostró tomando el lugar que tomo en la cruz y asumiendo la posición que tan magistralmente describe el doctor Lucas en su relato de Felipe y el eunuco basado en el texto de Isaías 53.7
El pasaje de la Escritura que leía era este:
Como oveja a la muerte fue llevado;
Y como cordero mudo delante del que lo trasquila,
Así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia;
Mas su generación, ¿quién la contará?
Porque fue quitada de la tierra su vida.
Jesucristo Dios encarnado se despojo de toda su deidad tomando naturaleza humana, y en dicha condición y sabiendo que Dios Padre le escuchaba (Juan 11.41,42) no osó bajo ninguna condición abusar de su autoridad para librarse de su tortura e incruenta muerte, pues era consiente que solo en su muerte habría redención y vida eterna. Cuando reconocemos que como sus discípulos estamos llamados a seguir sus pasos, tendremos la capacidad de mirar mas allá de la ofensa o del agravio.
Es un Cristiano cobarde conforme a lo escrito anteriormente? No pues no se nos invita a rehuir a la confrontación, se nos llama a testificar con nuestra vida respondiendo en amor y comprensión, permitiendo que Jesucristo quien es quien debe morar en nosotros; si en verdad le hemos confesado como Señor; sea manifestado.
Enlaces relacionados: Blog de Philip Yancey en Español http://bit.ly/dospalabrasqueconfrontan-phillip-yancey
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