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17 de febrero de 2010

ADMINISTRANDO NUESTRA VIDA

Jesucristo enseño " Amaras a tu prójimo como a ti mismo" Mateo 22.39b, al hacerlo marco una pauta de comportamiento acerca de como debo conducir mi vida, cuando Él determino que debíamos amar a los próximos (llámese familia, amistades, allegados, vecinos) como a nosotros mismos, nos exigio valorar al máximo nuestra propia vida y darle por así decirlo el estatus correcto ante nuestros propios ojos y obviamente ante los ojos de Dios.

Muchos toman su vida a la ligera, la menosprecian, la ponen en riesgo, lo que es peor la desprecian y maldicen el hecho de vivir o de la clase de vida que llevan. Es por eso que es vital comprender que nuestra vida tiene un propósito, no es accidental, así nuestro nacimiento fuere accidental o no deseado, no significa que no pueda tener valor y sentido.

En la biblia podemos ver ejemplos de vidas aparentemente inútiles que finalmente se convirtieron en piedras angulares para su pueblo, un hombre como Gedeon (Jueces 6 al 8) el cual decía de si mismo ser el mas pequeño entre los suyos y el mas insignificante, no obstante  se levanto como líder de su pueblo y venció a su adversario que le subyugaba; así mismo Jose (Génesis 37, 39 al 45) hijo de Jacob patriarca de Israel, fue vendido como esclavo por sus hermanos, y en medio de esa condición fue falsamente acusado y termina en la cárcel, para salir de ella en medio de honores por el propio faraón de Egipto quien le hace segundo en el gobierno, rescatando a su familia incluyendo a aquellos que lo despreciaron; David (1 Samuel 16 al 31 y 2 Samuel) un humilde pastor, ultimo hijo, casi que olvidado, venció a un gigante que lideraba a los adversarios de su pueblo, y a pesar de ser ungido como rey fue perseguido para asesinarle, con todo se sobrepuso  y libro a su pueblo y consolido su reino.

Cual es el común denominador de estos hombres? primero le creyeron a Dios y en segundo lugar reconocieron su valía, en pocas palabras se amaron así mismos, por consecuencia tomaron sus habilidades para vencer las adversidades, no son hombres distintos a cualquiera de nosotros, simplemente tomaron lo que eran y administraron sus vidas de tal manera que fueran eficaces, se propusieron metas, determinaron pautas de vida y vivieron confiando en lo que Dios había dicho acerca de cada uno de ellos.

Apreciado lector se podría preguntar, y eso que tiene que ver conmigo? sencillo todos tenemos un propósito de vida, un propósito determinado por Dios y nuestra responsabilidad radica en vivir para ese propósito. 

La administración de nuestras vidas implica en primer lugar reconocer que Dios nos ama y que fuimos creados para un propósito mas allá de simplemente nacer reproducirse y morir, en segundo lugar aceptar quienes somos, es fundamental este segundo paso, pues si no tenemos un buen concepto acerca de nosotros  es muy difícil que podamos ver un fin para nuestra vida,  en tercer lugar debemos reconocer nuestros talentos, fuimos dotados para hacer ciertas cosas mejor que los demás y debemos hacer que esos dones sean totalmente operacionales, el peor error que solemos cometer es compararnos con los demás y descalificarnos de acuerdo a  esa comparación, somos únicos, cuando nacen gemelos aunque su apariencia puede ser igual su carácter es totalmente distinto, igual aplica para cada uno de nosotros no nos parecemos a nadie y esa singularidad es al que garantiza que tengamos un espacio donde podamos desarrollarnos y tener éxito.

Ahora que hablo de exito, tenemos un concepto errado acerca del exito, pues creemos que significa que todo sale bien y se alcanzan las metas materiales propuestas, pero el verdadero éxito radica en procurar obrar y perseverar sin importar el resultado como fin, algunos de los mayores descalabros de grandes hombres de la historia fueron las bases de grandes victorias, para no ir mas lejos, la muerte del Señor Jesucristo para sus propios discípulos fue una gran derrota, solo para reconocer que era justamente su muerte  lo que permitía que su resurrección gloriosa nos diera vida a todos los que en Él creemos.

En conclusión administro mi vida cuando me acepto, me amo y reconozco que no soy un accidente, que mi tiempo sobre la tierra debe ser productivo, que estoy dotado para hacer grandes cosas y que nadie lo podrá hacer tan bien como yo.

Dios les bendiga, les invito a seguir este lugar donde iremos descubriendo como ser esos excelentes administradores.

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